Mostrando entradas con la etiqueta Conversaciones bizarras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conversaciones bizarras. Mostrar todas las entradas

18.5.16

Sobre la sociedad feudal

-Disculpe, damisela rupestre, ¿sería tan amable de indicarme el camino a la tenebrosa Cueva de las Flores Negras?
-¿La Cueva de las Flores Negras?
-La mismísima. Y tenebrosa.
-¿Quién lo pregunta?
-Soy el afamado caballero Sir Ánder de Requentia y Ulírima, el de la prístina mirada, Conde de Tornamimbre y adalid de la justicia y el bien, a servicio de Su Majestad, así como de bellas damas como vuesa merced.
-¡Oh, mira qué bien! Si verdaderamente estás a mi servicio, una ayuda con el ganado y los campos sería de agradecer.
-Eh... sí... es... una oportunidad de probar mis aptitudes que aceptaría con gusto... en otra ocasión. Ahora el glorioso deber encomendado por el poder regio encamina mis pasos hacia la tenebrosa Cueva de las Flores Negras. 
-No, si ya decía yo. ¿Y qué vas a hacer en esa cueva?
-Has de saber, encantadora e ingenua pueblerina, que, de acuerdo a las leyendas, en la tenebrosa Cueva de las Flores Negras habita el peligroso dragón de piel rubí, irascible azote de toda vida, y mi misión, bendecida por Dios y dirigida por Su Alteza Real, es traer de vuelta la cabeza de esa bestia tras haber dado fin a su miserable existencia.
-¿Que vas a hacer qué cosa? ¿Pero cómo se te ocurre semejante barbaridad?
-Lo sé, lo sé, pero no habéis de temer por mi integridad, puesto que dispongo de mi parte una habilidad que ha sido probada en los aciagos campos de la...
-¿Cómo voy a temer por tu integridad? ¡Si llevas contigo a veinte tipos para ayudarte!
-No, llevo a dieciséis. Se trata de mi séquito, que porta mis alfanjes, enseres y pertrechos de batalla. Pero a la terrible bestia me enfrentaré en combate singular como prueba de mi imbatible destreza.
-¿Pero por qué ibas a asesinar a ese pobre animal sin necesidad ninguna?
-Bueno... de acuerdo a las leyendas susurradas por sus temerosas víctimas, el dragón piel de rubí es el perpetuo tormento de las buenas gentes de estas tierras. Sus brutales escaramuzas han costado la vida de fuertes labradores y jóvenes doncellas por igual, y ha devorado sin piedad ganados enteros como el vuestro sin la menor piedad. Su finalidad no es la supervivencia ni el alimento, pues dicen que su único sustento es el terror que infunde su sola presencia y que impulsa su ignota crueldad.
-¡Paparruchas! ¡Todo eso es propaganda del rey! ¡Lo sé hasta yo, que soy una iletrada de siglos antes de que se acuñase la palabra propaganda!
-¡Por todos los Santos del Cielo! ¡Se trata de una monstruosidad del tamaño del campanario de la catedral de Santiago, con tres hileras de desgarradoras y afiladas dentaduras diseñadas para la muerte! ¡Es una amenaza!
-A ver, es un poco más grande que una de mis vacas, y ni siquiera tiene dientes.
-¿Carece de dientes?
-Es un lagarto grande. ¿Cuándo has visto un lagarto con dientes?
-Aún así, se trata de una amenazadora criatura sobrenatural. He escuchado que tiene la capacidad de surcar los cielos y exhalar llamas ardientes como las del mismísimo infierno.
-Mi abuelita, que en paz esté, criaba pichones para el señor de estas tierras. Cuando crecían echaban a volar y nunca dijimos que los pichones de mi abuela fuesen sobrenaturales. Y lo del fuego es una exageración. Tiene muy mal aliento, el pobre. ¿Sobrenatural, dices? No tiene nada de sobrenatural, es un animalico.
-¡Basta de insolencia! ¡Exijo que me conduzcáis a la tenebrosa Cueva de las Flores Negras para que pueda dar muerte al dragón piel de rubí! El Rey es poseedor del juicio y la templanza de los hombres de su cuna, y es por ello capaz de reconocer el peligro que tal fiero ser puede suponer mejor que cualquier ganadera falta de seso. A buen seguro que dispondré de buenas mercedes de Su Alteza Real si dispongo de la cabeza de ese dragón, de modo que ya no tenga que establecer interacción en modo alguno con gentes de tan alta ignorancia y baja procedencia.
-¡Así que se trata de eso! ¡Tu manera de progresar socialmente es mediante el sangriento maltrato de una especie en peligro de extinción! ¡Muy bonito!
-Se acabó, preguntaré en otro lugar de este... ¡Por la Santísima Trinidad!

Sí, era el dragón. Había salido de la Cueva de las Flores Negras y estaba volando animosamente por los cielos resplandecientes de esa mañana de mayo cuando escuchó la conversación que acabamos de referir. Una de las características más desconocidas y fascinantes de los dragones es que su apetito se despierta de una forma inexplicable y fulminante en el momento en que escuchan amenazas de muerte. Movido por ese hambre repentina, el dragón se abalanzó con la velocidad del rayo sobre Sir Ánder de Requentia y Ulírima, el de la prístina mirada, Conde de Tornamimbre y, a la sazón, involuntario picoteo del Dragón Piel de Rubí. Su séquito intuyó por el sonido del crujir de los huesos de su señor que la batalla no se decantaría de forma favorable al humano, de modo que tuvieron a bien echar a correr siguiendo el camino inverso que les había traído hasta allí. El inmenso reptil tuvo mucha menos prisa a la hora de devorar al pomposo caballero, dándole tiempo al mismo de rezumar quejicosas frases como las que siguen:

-¡Ayuda! ¡Os lo suplico, ayudadme! ¡Oh, cielos estrellados, está partiendo mi armadura con la facilidad con que se parten los brazos de uno de esos infantes escasamente alimentados que gustan de tener los pobres! ¡Dijiste que esta bestia carecía de dientes!
-Bueno, a lo mejor me equivocaba en eso. Son tan pequeñitos que apenas se ven.
-¡Pero a fe mía que se sienten!
-Oh, estoy segura. De todas formas, no me tienes que reclamar a mí el haberte mentido por esa nimiedad de los dientes. El rey te ha contado muchísimas más mentiras y te vanagloriabas en ello.
-¡Me está matando! ¡Párelo!
-¡Ah, de modo que si el que mata es el dragón hay que pararlo, pero si es el caballero tenemos que darle un señorío lo suficientemente grande para que quepa su ego! ¡Pues eso se acabó!

Tras esas decididas palabras, Antonia condujo al dragón hasta la Corte del rey. No le fue muy difícil, pues estaba acostumbrada a pastorear. Recibido allí por su majestad, el colosal reptil fue nombrado nuevo Conde de Tornamimbre y obtuvo un ventajoso matrimonio con la tía-abuela del rey, todo en compensación por haber librado al reino del terrible mal que lo asolaba: Sir Ánder, el de la prístina mirada. Después de que el rey muriese atragantado por un ganchito, a su hijo le cayese una teja en la cabeza, el hijo de éste decidiera vivir una vida de austeridad en un monasterio apartado, su hermana se cayese a un pozo, su perro muriese envenenado víctima de un complot militar debido a los recelos despertados por su política de excavación de huesos y la mujer del dragón desapareciese misteriosamente el mismo día que amenazó de muerte a su marido en una disputa conyugal, el Dragón Piel de Rubí obtuvo el control del reino. Piel de Rubí I, el escamoso, fue recordado como uno de los reyes más benevolentes, justos y de peor aliento que tuvo ese reino. En cuanto a Antonia, su vida cambió radicalmente: de pastorear vacas pasó a ser la flamante poseedora de un rebaño de ovejas. Por lo demás, murió en la más absoluta pobreza.


2.4.16

Sobre la aleación de cuchillos

-El sillón está vacío, pero seguimos encadenados a él fatídicamente.
-Porque no puedes cortar el acero a mordiscos.
-Podría acomodarme yo entre sus brazos mullidos y dejar de naufragar bajo su peso imposible.
-No te engañes, las cadenas siguen impidiéndotelo.
-Pero aún puedo refractar una imagen de mi persona que ocupe mi lugar.
-Nunca serás tú.
-¿Qué hacer?
-La única solución es el cuchillo.
-Nadie te escuchará clamar revolución con un cuchillo entre los dientes. Quizá si fuese de plata...
-No se fabrican cuchillos de plata. Y si se los das a ellos, lo usarán para cortar choped.
-También tienes razón.
-Siempre la tengo.

14.5.13

Sobre la anatomía de las aves

-Eres un pájaro ciertamente particular.
-Sí que lo soy.
-Tus plumas resplandecen a la luz de su propio fulgor, pues son llamas incandescentes.
-En mi abrazo se queman aquellos locos a los que la razón ha desesperado.
-Tienes un ojo cristalino y ciego, y otro que arroja siempre hacia delante una luz que jamás parpadea.
-Sólo quiero mirar hacia un lugar.
-Tu pico es cobrizo y romo, tan puntiagudo como una pelota.
-Nunca es mi intención herir a nadie con él.
-Te aferras con tus garras metalizadas allá donde te posas con ansia y nerviosismo.
-No sé si será el último lugar que me soporte.
-Sólo tengo una pregunta...
-Entonces yo sólo tendré una respuesta.
-...¿cómo puedes vivir con un corazón en llamas?
-La verdad es que no sabía que estuviese vivo, ni me importa.


3.11.11

Sobre el azufre y el azúcar

Y paseando por la calle vi a un niño que hablaba con la zeta. Más o menos era algo así:

-¡Hola, señora Z!
-Zaludoz, zeñorito.
-¡Nunca había conocido a una letra!
-Rezulta zorprendente en un grado zero, puez dezprendez azpecto de zenutrio analfabeztio.
-¿Eres la misma Z que la del Zorro?
-A vezez.
-¿Y la misma que la Z de Mazinger Z?
-Zí.
-¿Y la de Dragon Ball Z?
-¡Por zupuezto que zí, zampabolloz zarrapaztrozo! ¡Zoy la Z que ziempre apareze en todaz laz palabraz con Z! ¡No eczizte una zimilar ni parezida! Ez máz, tú me vez azí, maz otroz de tierraz lejanaz obzervan el cuerpo de anguloz zinuozoz que contemplaz como zircular zeparado por lineaz, o con máz trazoz... para otroz ni eczizto. Zoy zólo un zonido que tu zerebro trazlada a lo vizual.
-No entiendo nada de lo que dices.
-Tu inteligenzia ez reduzida.
-No, es que hablas todo el rato como si no supieses pronunciar la S, y no se te entiende nada.
-¡Dizculpaz! Grswrfrg...¡Ya está! Se me había olvidado colocarme la dentadura postiza. Hace muchos años que se me cayeron los dientes por tomar demasiado chocolate. Sé que por tu naturaleza pueril y desprendida tiendes a ignorar los consejos de tus mayores, pero hazme caso: evita comer mucho chocolate.
-¡Pero es tan dulce!
-¡Tentaciones peligrosas! ¡No caigas como un zángano en una telaraña!
-Lo intentaré, señora Z, pero no prometo nada... ¿Cómo fue que comiste tanto chocolate? ¿Las letras coméis?
-Es más complicado que todo eso. Pasé mucho tiempo en la boca de las civilizaciones que por vez primera usaron el chocolate. Poblaciones mesoamericanas que hoy en día denomináis bajo nombres como olmecas, aztecas o mayas.
-¡Qué emocionante! ¡Sí que ha vivido usted cosas, señora Z! ¿Y tenían mucho chocolate esos tíos?
-Toneladas. Lo guardaban, lo apreciaban, lo divinizaban. Era mágico para ellos. Tenía tanto valor que renunciaron a vivir un mes cada año por él.
-¿A vivir un mes? ¿Se morían durante ese mes por el chocolate?
-¡Por supuesto que no, zoquete! Los mayas usaron el chocolate como moneda, durante mucho tiempo...
-¡Qué guay! ¡Debería hacerse ahora! Me gusta mucho más la forma del chocolate, cuadrada, y negra, no como las monedas de ahora. Son redondas y brillan, como un robot. No me gustan los robots. He visto muchas películas en las que los robots son malos. Mis padres me llevaron el pasado finde a ver...
-¡Atiéndeme, zopenco!
-¿Se le ha vuelto a caer la dentadura, señora Z?
-¡No! ¡Sólo reclamaba la atención de tu débil mente de zote!
-Pero, señora Z, quiero saber por qué ya no es el chocolate dinero.
-¡Porque mendrugos como tú se zamparían todas las onzas y no habría más! ¡Sería una catástrofe económica!
-Ah, vale. ¿Pero por qué no me cuentas lo del mes de los mayas?
-¡Tu actitud raya lo inocente con lo exasperante! Proseguiré mi narración si prometes no arremeter contra ella en un zarpazo de ignominia estólida.
-Sí, señora Z, prometido. Sea lo que sea eso.
-Bien. Pues los mayas, a pesar de tener una moneda que podían cultivar, cayeron en bancarrota. Se zambulleron en una profunda crisis, así que tuvieron que pedir ayuda a sus vecinos: los selenitas.
-¿Esos en donde estaban? ¿En Europa?
-No, en la luna. Antaño la luna salpicaba la Tierra con una luz verde, reflejo de la espesa vegetación que la cubría. En esos tiempos, los selenitas visitaban frecuentemente los pueblos de la tierra. Hasta que hicieron negocios con los mayas. Los selenitas tenían muchas riquezas por su paisaje vegetal, y pedían que a cambio de él los mayas le entregasen todo su chocolate. Sin embargo, los mayas no aceptaron. Por nada del mundo iban a renunciar a su dulce moneda y mágico manjar, aunque eso les llevase a la catástrofe. "Cualquier cosa menos eso" dijeron los desesperados mayas. "Está bien", respondieron circunspectos los selenitas, "a cambio de nuestra riqueza, queremos un mes de vuestro tiempo". Y así fue como los mayas, que fueron quienes idearon el primer calendario y dominaban el tiempo a voluntad, entregaron uno de sus meses a los selenitas. Entonces el bosque lunar descendió a Sudamérica, y lo cubrió desde la península de Yucatán hasta la Tierra de Fuego. En cuanto a los selenitas, se guardaron los meses que les dieron los mayas, uno por cada uno de los años registrados en su calendario, y se los administran a voluntad, motivo por el cual los años lunares duran trece años de tanto en tanto. En esos años los disfrutan, habitando ahora la cara oculta de la luna, esa que nunca se os muestra a los terrestres, la cual sigue llena de vegetación y vida.
-¡Entonces esos selenitas nos han robado un mes! ¡Tenemos que recuperarlo!
-No podríais hacerlo aunque quisieseis.Vuestra estulticia manifiesta os degrada a ser mero barro en el zapato de los selenitas. Además, ellos no son los únicos que os han robado tiempo. También Dios os lo ha quitado. Si no me crees, rebusca en los deslucidos pasillos de tu memoria si sabes de alguien que haya nacido el siete de octubre de mil quinientos ochenta y dos.
-Vale. Preguntaré a mis profesores. O a mis abuelos. Ellos son viejitos ya.
-He de reconocer que tu ridícula estulticia, a pesar de ser en muy desesperantes ocasiones oscura como el azufre, también se vuelve dulce como el azúcar.

29.10.11

Sobre la caja tonta




¿A qué llamáis telebasura? Simplemente son otro tipo de programas. Sólo porque haya un grupo de gente a la que no le gusta no tenéis por qué llamarlo basura. Si a mí no me gusta un tipo de programa, como puede ser un informativo, no por ello digo que es basura...



Parece que hoy en día para que te consideren intelectual tienes que decir que no ves la tele. Si la ves, muchos ya te tacharán de ignorante o algo similar. ¡Por favor! Es un aspecto de nuestra cultura. Lo que aparece en la pantalla no es más que un reflejo de la sociedad...



En una televisión privada se puede poner lo que uno quiera, y nadie tiene derecho a decir que eso esté mal. Si no quieres, simplemente no lo veas. ¿Acaso queremos que vuelva la censura? ¿No es eso volver a los tiempos del franquismo?



Nosotros elegimos lo que queremos que echen en la televisión. Los programas que triunfan lo hacen porque la población lo elige. Y si se radicalizan y salen otros que exageran el morbo, es precisamente porque es lo que quiere la población...



Es totalmente lícito que una cadena busque la audiencia. Que adapten sus contenidos a lo que les dé más audiencia es la base del libre mercado. Si no lo hiciesen, irían contra sus propios intereses...



La televisión no tiene tanta influencia para la población. El hecho de que se muestren por la televisión una serie de individuos con unos comportamientos que podríamos considerar "inmorales" o "poco adecuados", no quiere decir que la gente vaya a imitarlos. Sólo lo ven para entretenerse, no hay nada negativo en ello...




Supongo que es cierto. El concepto telebasura ya no existe. No hay unos contenidos que sean más basura que otros. Ahora todos son despreciables. La telebasura se ha extendido hasta comerse el término "televisión". Los pocos que se desmarcan de la línea juegan a otra cosa, es otro tipo de medio de comunicación. La televisión ya no es entretenimiento, ni información. Internet ha ocupado esas parcelas. La televisión ahora sólo es espectáculo. Un circo mediático diseñado para atraer a las masas. Como todo circo, tiene sus fieras, que en este caso no son animales, sino valores como la verdad o la dignidad, que son amaestrados por domadores, manipulados por "comunicadores" que realmente son filtros que distorsionan la verdad. También hay payasos, con un maquillaje que exagera sus rasgos, que no son otra cosa sino estereotipos extremos que se dan en la sociedad, y que la retroalimentan volviéndose iconos que poco a poco se van asumiendo en la realidad. Unos payasos que venden su dignidad y su vida, pero a los que no le importa, pues el precio cobrado ha sido alto.

-¿Le ha gustado la función, signore?
-Muy entretenida, sin duda. Pero cuando el león se comió al domador, retirasteis muy pronto el cadáver. Me habría gustado ver más sangre.
-¡Oh, no problemo, signore! Para la próxima lo dejaremos desangrándose en la pista. ¿Y qué le parecería si unas bailarinas danzasen sobre su cuerpo agonizante?
-¡Una idea excelente! Será indubitablemente hilarante.

Y así cada vez más, el circo se transforma de su concepto moderno a la versión del circo que tenían en los tiempos romanos. Un circo que no se construye a través de la sociedad, sino que construye a la sociedad, perpetuando unos valores que le den mayor audiencia cada vez, todo para conseguir dinero. No es más que un complejo modo de tráfico humano. Y además, legal.



Si Jesucristo naciese hoy, dentro de treinta y tres años su muerte en la silla eléctrica sería líder de audiencia...

6.9.11

Sobre la democracia


-¿Te das cuenta? Sólo somos peones en manos de los poderes fácticos...
-¡Pues claro que somos peones! Made in China, hechos en una madera tallada por niños explotados sacada de unos árboles talados por presos políticos. Eso sí, coloreados con pintura americana por las madres de los niños orfebres. Pero somos peones en el gran juego entre los juegos: el ajedrez.
-¿Qué importa el juego? Nos exponen, nos sacrifican siempre que venga bien a sus intereses.
-Pero servimos a un fin. ¿No te agrada sentirte util?
-El problema es que me siento utilizado...
-¿Cuál es la alternativa? Somos peones negros. Luchamos contra los blancos. Eso es todo.
-A veces me gustaría dejar de luchar...¿Por qué lo hacemos? ¿No podríamos descansar? ¿Vivir en paz?
-Descansaremos. Al final. Todos, blancos y negros, metidos en una caja de pino. De pino del bosque de Hengduan Shan.
-Pero deberíamos actuar. Acabar con esta injusticia. Peones, alfiles, reyes...todos deberíamos unirnos contra aquellos que nos controlan. Y así todos podríamos vivir en paz sin estar recluidos en la caja de pino.
-Si quieres actuar, hazlo, pero no hables de hacerlo.
-¿Por...?

La frase se ve interrumpida por un enorme caballo blanco que, de un salto, ocupa la posición del peón.

-Pobre iluso. Y tú, ¿qué opinas?
-¡Iiiiiiiiiiiiieeeeehhhh!
-Lo que yo decía.